Alternativas a la leche a base de plantas: ¿cuál elegir?

By Emeran Mayer, MD y Juliette Frank

En los últimos años, la sección de leche en los supermercados ha experimentado un cambio dramático. Ahora, junto con la leche láctea, hay innumerables opciones de alternativas de leche no láctea para poner en su café o cereal. Las dos razones principales para este cambio reciente de la leche láctea a las alternativas a base de plantas son el impacto ambiental y la nutrición. Dado que el cambio climático se está convirtiendo rápidamente en un problema urgente que no puede ignorarse, los consumidores tienen en cuenta los impactos ambientales de la industria láctea. La industria láctea de los Estados Unidos está altamente subsidiada, lo que plantea preguntas sobre las recomendaciones dietéticas de consumo de leche de larga data del USDA.

Al elegir el tipo de leche para comprar, hay varios factores a considerar: ¿Cuál es la opción más saludable? ¿Cuál viene con el menor impacto ambiental? Analizando únicamente el impacto ambiental, las leches no lácteas son definitivamente la opción más sostenible en comparación con la leche láctea. El director de campañas de salud en el Consejo de Defensa de Recursos Naturales, explica que ninguna leche de origen vegetal es igual al uso de agua de la leche láctea. El agua se usa en cada paso del proceso de producción de lácteos: para hidratar vacas, limpiar instalaciones y para alimentar. Al comparar los impactos ambientales de todas las opciones de leche, hay muchos factores a considerar: uso de agua, emisiones de gases de efecto invernadero, uso de la tierra, transporte y cómo y dónde se cultivan y procesan los cultivos.

Una de las opciones de leche no lácteas más populares es la leche de almendras. De todas las opciones basadas en plantas, las almendras requieren la mayor cantidad de agua para producir. Alrededor del 90% de las almendras se cultivan en California, donde el agua es escasa, lo que crea más estrés ambiental. Aun así, la producción de leche láctea todavía tiene más de cuatro veces el potencial de calentamiento global que la leche de almendras. Desde una perspectiva nutricional, la leche de almendras es baja en calorías, grasas y proteínas, por lo que es una opción saludable.

Para las personas con alergias a las nueces, la leche de soya es una mejor opción, aunque hay algunas preocupaciones ambientales a tener en cuenta. La soja se cultiva con monocultivo, que impulsa la deforestación debido a los efectos nocivos sobre el suelo y el clima. Desde el punto de vista nutricional, el nivel de proteína de la leche de soya es comparable al de la leche láctea y, por lo general, se procesa menos que otras opciones no lácteas.

Otra alternativa, la leche de avena, ha aumentado su popularidad en los últimos meses. Debido a su consistencia cremosa y sabor neutro, es extremadamente popular en cafeterías. La avena es bastante amigable con el clima y no requiere mucha agua o uso de la tierra y emite bajos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero. Nutricionalmente, la leche de avena es más baja en proteínas y grasas y más alta en carbohidratos que otras alternativas, pero es buena para las personas con alergias a los frutos secos y la soya.

Hay muchas más opciones más allá de estas tres actualmente en el mercado y estoy seguro de que seguirán saliendo más. En general, las alternativas a base de plantas son nutricionalmente una buena opción siempre que tenga cuidado de tener cuidado con los azúcares y conservantes agregados. Desde el punto de vista medioambiental, las leches de origen vegetal siempre son una opción superior a la leche láctea cuando son la mejor opción para el clima. Este reciente impulso a las alternativas a la leche no láctea ha abierto un mercado completamente nuevo y es un paso en la dirección correcta para la conciencia de los impactos ambientales de nuestros alimentos.

Fuentes
www.huffpost.com/entry/best-milk-alternatives-health-environment_l_5e0e5465c5b6b5a713b7aed2


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